Incendios forestales en Galicia: ¿qué papel juega el modelo eucalipto?

20 de febrero de 2026

Incendios forestales en Galicia: ¿qué papel juega el modelo eucalipto?

Imagina que tienes un jardín seco y en lugar de plantar variedades resistentes al fuego, llenas el espacio con material altamente inflammable que se propaga rápido y deja el suelo desnudo después de arder. El resultado es un ciclo de destrucción constante, donde cada incendio deja el terreno más vulnerable al siguiente.

Esto es lo que ocurre en Galicia con el modelo de eucalipto, una especie introducida que ha transformado el paisaje forestal pero que juega un papel clave en la intensificación de los incendios forestales.

En 2025, Galicia sufrió una ola devastadora de fuegos que quemó más de 209.000 hectáreas según el sistema Copernicus de la Unión Europea, cifra que la Xunta rebajó a 118.966 hectáreas. Esta discrepancia ya apunta a la complejidad del problema, pero lo claro es que los incendios no son solo un accidente climático: están vinculados a un modelo de gestión forestal que prioriza la productividad inmediata sobre la sostenibilidad a largo plazo.

El eucalipto, especialmente el Eucalyptus globulus, ocupa más del 28% de la masa forestal gallega, con 409.000 hectáreas en 2022 y una expansión continua pese a moratorias parciales. Esta especie crece rápido, genera madera para la industria de celulosa —como Ence, líder europea en exportación— y se regenera fácilmente tras un incendio, lo que la hace atractiva económicamente.

Sin embargo, sus hojas secas cargadas de aceites volátiles actúan como combustible perfecto, facilitando la propagación del fuego a velocidades extremas.

Estudios de Greenpeace y WWF indican que los eucaliptales arden con mayor intensidad que bosques mixtos o autóctonos, y su regeneración post-fuego favorece más incendios al dejar el suelo expuesto y erosionado.

El impacto ambiental es profundo y multifacético. La simplificación del ecosistema a monocultivos de eucalipto reduce la biodiversidad, haciendo que el monte sea más vulnerable a plagas y enfermedades.

Además, el eucalipto consume grandes cantidades de agua, agravando la sequía en un contexto de cambio climático que ya intensifica las olas de calor y los vientos fuertes. La erosión del suelo es otro coste oculto: tras los incendios de 2025, Galicia perdió entre 2,8 y 5 millones de toneladas de suelo en un año, según denuncias de Adega.

Esto no solo degrada la fertilidad para generaciones futuras, sino que aumenta el riesgo de inundaciones y contaminantes en ríos.

A largo plazo, este modelo es una actividad de poca sostenibilidad. La dependencia económica del eucalipto —que duplica la superficie prevista en planes forestales como el de 1992— crea un lock-in fósil similar al del gas: inversión en monocultivos que perpetúan vulnerabilidad. El abandono rural acelera el problema, con miles de aldeas vacías y propietarios ausentes que no mantienen el monte. Moratorias como la de 2022-2026 en Bizkaia o Galicia son insuficientes, ya que permiten replantaciones en áreas ya afectadas y no abordan la expansión asilvestrada.

Críticas de organizaciones como El Orden Mundial destacan que el eucalipto se comporta como especie invasora, extendiéndose por sequías y fuegos, dejando un paisaje homogéneo y empobrecido.

Frente a esto, las alternativas existen y son urgentes. Fomentar bosques mixtos con especies autóctonas como encinas o abedules reduce el riesgo de incendios, mejora la biodiversidad y la retención de agua. La gestión multifuncional —que incluye biomasa para energía, productos no madereros y turismo— genera empleo rural estable y fija población.

Ejemplos como comunidades de montes bien gestionadas en Galicia demuestran que un monte activo y diversificado arde menos, con mantenimiento de cortafuegos y aprovechamiento sostenible que financia la prevención.

En Raíz Verde creemos que el modelo eucalipto no es el villano absoluto, pero su expansión descontrolada sí representa una actividad insostenible que agrava la crisis climática y demográfica. Galicia, con su potencial forestal, necesita una transición real hacia la multifuncionalidad del monte, no parches que prolonguen la dependencia de monocultivos inflamables. Solo así transformaremos los incendios recurrentes en un recuerdo del pasado.

Más información en informes de Greenpeace España y WWF.

— MigLai (con ayuda de Grok)

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